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Nuevo Curso de Digitopuntura en silla: Marzo 2018

Publicado el26/01/2017 en Digitopuntura y masaje en silla

2013-10-27 12.25.16Un saludo afectuoso para todos.

Con el cambio de ciclo anual, y ya de cara a la primavera, volvemos para ofreceros un nuevo Curso de Digitopuntura en silla.

¿Qué os va a aportar este Curso? ¿Para qué puede serviros?

Os va a aportar un mejor conocimiento del cuerpo y las técnicas necesarias para mantenerlo en perfectas condiciones. La Secuencia de Digitopuntura en silla que vais a aprender está diseñada para combatir los dolores de espalda y cuello de los que trabajamos muchas horas sentados. Y no solo para eso: también para ayudarnos a recuperar la frescura mental y la estabilidad emocional.

La Digitopuntura en silla es ideal para llevarla a las oficinas donde muchos trabajadores sufren problemas de espalda. Además, es un complemento excelente para masajistas, profesionales de Shiatsu, reflexólogos, etc. Y si lo que queremos es ayudar a nuestros familiares y amigos, la Digitopuntura en silla es un instrumento seguro para ese fin: les gusta a todos los que reciben una sesión.

El próximo Curso tendrá lugar los fines de semana 17/18 de marzo y 21/22 de abril de este año. Os animamos a que visitéis  nuestra web _www.shiatsuymasmadrid.com_ para más información. También podéis llamarnos al 91-636-81-28 y resolveremos vuestras dudas. Hasta pronto.

 

 

 

 

Grecia: El cañón de Vikos (3)

Publicado el02/10/2016 en Salud

dsc_0188Al tercer día, salimos hacia Kastraki, un pueblecito situado al pie de unas montañas únicas, unos monolitos rocosos que suben en vertical desde la tierra al cielo. En la cumbre de algunos de ellos divisamos lo que parecían castillos de cuento de hadas, pero que eran en realidad monasterios cargados de historia, lugares sagrados que albergan tesoros de valor incalculable para el pueblo griego y para la humanidad. Seis de ellos están habitados por monjes y abiertos parcialmente al público. Hoy constituyen una de las mayores atracciones turísticas de Grecia. Nosotros queríamos visitarlos.

Sin saberlo, habíamos llegado  a Kastraki al comienzo de una gran festividad (cuatro días de duración) de la Iglesia ortodoxa. La habitación que habíamos reservado, en un alojamiento céntrico, era minúscula y daba a la cocina del restaurante. La temperatura era sofocante y el ruido de voces y risas se prolongó hasta altas horas en nuestra primera noche. Imposible dormir ni descansar.

A la mañana siguiente, con los ojos y la cabeza nublados, nos echamos a la calle con la esperanza de encontrar un lugar más tranquilo donde quedarnos. Con tanta suerte, que descubrimos a las afueras del pueblo lo que parecía una hermosa casa tradicional del país, un hotel con vistas fabulosas a las montañas regentado por personas encantadoras. Durante seis días, ese fue nuestro hogar y nuestro refugio.

Nos dedicamos a explorar los pueblecitos de alrededor y visitamos tres de los monasterios. Desde el hotel, subimos andando a dos de ellos. Y para bajar, cogíamos senderos de montaña que nos llevaban a uno u otro de los pueblos del valle. Estas caminatas, aunque requerían esfuerzo, no nos resultaron especialmente difíciles.

Estábamos felices. Parecía que después de nuestra hazaña en el Cañón de Vikos nos habíamos rejuvenecido y ya nada nos cansaba. Así, los últimos seis días de nuestras vacaciones en Grecia fueron los mejores.

Yo recordaba haber leído que cuando nos exigimos un esfuerzo algo fuera de lo normal, nuestras mitocondrias (esas “fábricas de energía” que son parte de nuestras células) se reproducen con más facilidad y de ese modo nos proporcionan más energía. Esta energía la podemos usar o no. Naturalmente, si no la usamos, se pierde. Pero si la utilizamos, como hicimos nosotros, somos capaces de mucho más.

Y de este recuerdo y de mi experiencia tras cruzar el cañón de Vikos, nació mi propósito de estimular la creación de fuentes de energía en mi cuerpo con el fin de volver a sentirme como en mi viaje a Grecia.  Os invito a que probéis.

 

 

 

Grecia: El Cañón de Vikos (2)

Publicado el02/10/2016 en Salud

dsc_0177Sólo nos parábamos a beber agua o tomar una foto rápida. De repente, tras cinco horas de marcha continuada, el cañón se abrió y nos encontramos en una llanura en la que crecían árboles de pequeño tamaño que no proyectaban ninguna sombra. El sol estaba en su punto más alto en el cielo. En pocos minutos, nuestra ropa quedó empapada en sudor. El caminillo empezó a remontar, primero suavemente, luego de manera más pronunciada y, por fin, de manera abrupta. Entre el calor y lo escarpado de la pendiente, las piernas empezaron a flaquearnos. Teníamos la boca seca. Poner un pie delante del otro se convirtió en un supremo esfuerzo, una continua batalla mental y física: “párate, sigue, no puedo seguir, si que puedes, un poco más”, etc., etc. La batalla se hacía más y más encarnizada y el  ritmo de nuestra  marcha más y más lento. Por fin, llegamos a la cima y aún nos quedaron fuerzas para gritar. “¡¡Lo hemos conseguido!!” Cerca, en una carreterilla asfaltada, había un banco cubierto por una marquesina y una fuente, seguro refugio para los caminantes como nosotros. Agradecidos, nos dejamos caer en el banco y por unos minutos no pensamos en nada.

Una vez empezamos a sentirnos mejor y nuestro cerebro comenzó a funcionar más o menos normalmente, me quité la camiseta empapada y la retorcí, dejando un charco de  sudor en el suelo. Nos pusimos bajo el caño de la fuente y bebimos hasta saciar la sed. Unos pocos minutos de inanición y en seguida reanudamos la marcha para llegar al centro del pueblecito de Vikos, que estaba a unos cien metros y en donde había dos cafés-restaurante, unas pocas casitas y un mirador. Nos sentamos bajo la parra del restaurante más cercano y pedí una jarra de cerveza y una botella de agua, al tiempo que dejaba mi camiseta, para que se secase, sobre unos pedruscos que parecían un horno por su temperatura. A continuación llamé a Dimitris, nuestro hotelero, para que viniera a recogernos. Y pudimos descansar, contentos por lo que habíamos logrado.

Dimitris nos dijo que seis horas y cuarto (lo que nos había llevado recorrer los 13 kms. del cañón) se consideraba una buena marca para gente joven y en forma, así que nos alegramos. Una vez llegamos al hotel, en Monodendri, nos duchamos y cambiamos de ropa, dejando que se asentaran las sensaciones del día. Al atardecer, según bajábamos la callecita empedrada para ir a cenar, empezamos a notar las agujetas y una cierta rigidez en las articulaciones.

Por la noche dormimos como troncos y nos recuperamos del cansancio, pero al despertarnos teníamos el cuerpo dolorido. Una ducha caliente nos alivió, aunque menos de lo que pensábamos. Bajé las escaleras hasta el patio donde desayunábamos reteniendo el aliento: mis rodillas se quejaban a cada escalón y los músculos de las pantorrillas se me acalambraban. Pasamos dos días más en el pueblecito, descansando y caminando despacio por los caminos más llanos que podíamos encontrar. Y de esta manera, nuestros cuerpos volvieron a funcionar normalmente.

Grecia: El cañón de Vikos (1)

Publicado el12/09/2016 en Salud

dsc_0168Cuando conseguimos algo que nos ha costado un gran esfuerzo, nuestra autoestima crece y sentimos que el esfuerzo merecía la pena.

 

Este año decidimos pasar el mes de junio en Grecia. Uno de nuestros objetivos era un desafío personal: visitar las montañas de Pindo, en el norte del país, y recorrer en su totalidad el impresionante cañón de Vikos (unos 900 metros de caída, el más profundo a escala mundial si se tiene en cuenta su anchura).

Nos encanta andar, pero cuando llegamos a Monodendri, el pueblecito  donde comenzaría la expedición y en el que nos alojábamos, empezamos a preguntarnos si estaríamos a la altura del reto que nosotros mismos nos habíamos fijado.

El dueño de nuestro hotel, Dimitris, que es un experto montañero, nos aconsejó prepararnos haciendo dos caminatas previas, relativamente breves,  en lo que podríamos llamar los confines del cañón. Así lo hicimos y nuestros temores se confirmaron: conquistar el cañón no iba a ser fácil.

El día previsto salimos a las 9.00 de la mañana, llevando con nosotros un par de bastones para marchar que nos había prestado Dimitris. Comenzamos el descenso del cañón por un camino cortado casi a pico en la montaña. El suelo estaba cubierto por montones de piedras sueltas que se deslizaban al poner el pie en ellas. A veces, perdíamos pie al pisar sobre la maleza y por un instante sentíamos una pizca de vértigo. Por fin, después de dos kms. de marcha, alcanzamos el fondo del cañón. El camino se hizo más llano y los músculos de nuestras piernas lo agradecieron.

Caminábamos ahora por la ladera de la montaña, bajo la sombra de los árboles y sobre troncos y arbustos arrancados por los desprendimientos de las rocas. En ocasiones nos desviábamos hasta el lecho del torrente, seco en esa época del año, y entonces nos tocaba hacer equilibrios sobre imponentes cantos rodados que ponían en peligro la integridad de nuestros tobillos.

El camino subía y bajaba, curva tras curva, en pendientes escarpadas y escalones resbaladizos. Las piedras volaban bajo nuestros pies mientras nos agarrábamos de las ramas para no caernos.

Con la rapidez del rayo, una culebrilla cruzó el camino a la altura de nuestros ojos y se colgó de un árbol en la orilla opuesta. Seguro que nuestro nivel de adrenalina pegó un salto en ese momento.

Pero mentiríamos si dijéramos que todo fueron dificultades: entre la gran variedad de plantas y flores que crecían a ambos lados del camino y deleitaban nuestra vista, brotaban fresas silvestres, un regalo para el paladar. De repente, un claro en el follaje nos permitía contemplar las paredes del cañón en toda su majestad. Grutas que parecían de hadas, árboles cubiertos de musgo y la espesura de las hojas bajos nuestros pies, todo respiraba paz y era un alivio en el calor sofocante, unos 35º.

¿Seguro que es la edad?

Publicado el28/07/2016 en Salud

DSC_0172Con frecuencia oigo a personas de casi cualquier edad (excepto a los muy jóvenes) atribuir sus dolencias, su falta de energía para acometer cualquier proyecto, su escaso entusiasmo, su escepticismo desesperanzado, su aprensión, etc., etc., atribuir todos esos desagradables estados, decía,  solamente a su edad.

Yo, si conozco a la persona que se queja, la animo a reflexionar por si hubiera otras causas de su malestar y estuviera en su mano cambiarlas, con lo que podría recobrar la salud o el buen ánimo: las alteraciones físico-psíquicas, más que una fatalidad ante la que estamos desarmados, son a menudo la consecuencia de un estrés continuado, de un continuo estado de descontento.

Al principio de La República de Platón, Sócrates le pregunta al anciano Céfalo si considera la vejez como la etapa “más cruel” de la vida. Y este le contesta que de ninguna manera, y que a los que se lamentan creyendo que la causa de sus males es la edad, habría que decirles que, por el contrario, la causa es su carácter, y que el mal carácter  y la incapacidad de aceptar las condiciones de la vida en cada periodo, hace desgraciados, no solo a los viejos, sino también a los jóvenes.

En opinión de la novelista Almudena Grandes, a ella los años le han traído, además de unos cuantos kilos y algunas arrugas, poder, conocimiento y un mayor control. Y así se lo dijo riendo a un periodista que se admiraba de que la escritora, a sus 60 años, esté al comienzo de una nueva etapa creativa.

 

Salud: ¿Medio vacía o medio llena?

Publicado el12/07/2016 en Salud

DSC_0248La salud es el estado natural de los seres vivos y la enfermedad es una señal de que nos estamos alejando de nuestro estado natural.

En Medicina China se reconoce que casi todas las enfermedades tienen un origen emocional. Si es verdad que no siempre  podemos controlar lo que ocurre en nuestras vidas, lo que sí podemos es decidir cómo enfocamos los acontecimientos. Si nuestras emociones y nuestras actitudes frente a la realidad, son negativas, acabarán alterando nuestro sistema hormonal y afectando a nuestra salud.

Un hecho es indiscutible: Está en nuestra mano cambiar lo que pensamos o creemos, cambiar nuestra actitud ante la vida.

Un ejemplo:

Acontecimiento: Nos diagnostican una enfermedad que puede ser grave.

Pensamiento: Voy a perder mi autonomía. Pasaré a depender de mi familia y seré una carga para ellos.

Emociones: Miedo, preocupación, depresión.

Ahora bien, podemos cambiar ese pensamiento por este otro: Puede que tenga esa enfermedad o puede que no, pero lo cierto es que lo que yo haga con mi vida desde ahora va a condicionar el rumbo que tomen los acontecimientos. Yo puedo volver a estar bien.

Si cultivamos este pensamiento hasta hacer que se convierta en una verdad para nosotros, notaremos cómo cambian nuestras emociones: el miedo y la depresión serán sustituidos por la calma y la confianza en nuestras posibilidades. Las emociones positivas mejorarán el estado de nuestra energía y facilitarán nuestra recuperación.

Resumiendo: Si te preocupa un problema de salud, observa tus emociones al respecto y averigua qué pensamientos o creencias las motivan. Tienes dos posibilidades: No cambiar esos pensamientos y hacer que la famosa botella, que en este caso es tu estado de salud, evolucione de medio vacía a vacía o, por el contrario, cambiarlos y la consecuencia será que tus emociones también cambiarán y tu salud evolucionará de medio llena a completamente llena.

Nuestro deseo de vivir, nuestra energía, aumenta cuando hacemos lo que nos da alegría, lo que nos satisface. No perdamos de vista este ideal y luchemos por él.

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Ensalada griega (Joriátiki)

Publicado el07/07/2016 en Alimentación

DSC_0233Esta riquísima ensalada es ideal para sentirse ligero, al tiempo que bien alimentado, durante los días de verano.

Los ingredientes no pueden ser más mediterráneos: tomates, pepinos, pimientos, cebolla y aceitunas, crecen en abundancia en todo el sur de Europa y nos traen imágenes de días largos y soleados, de alegría y vacaciones. Todos ellos nos aportan imprescindibles vitaminas, minerales y agua. Y el queso Feta, de sabor picante, tan característico de esta ensalada, nos proporciona las proteínas que hacen de éste un plato completo desde el punto de vista nutricional.

Manos a la obra:

Para cuatro personas necesitamos tres o cuatro tomates bien colorados, uno o dos  pepinos, un pimiento verde pequeño, una cebolla roja y un puñado de aceitunas negras sabrosas. Si no encontráis aceitunas griegas, las negras de Aragón son un buen sustituto. Por último, un trozo de queso Feta, aceite de oliva virgen, un poco de sal y orégano.

Cortamos los tomates y pepinos en trozos y el pimiento y la cebolla en aros finos.

Vamos a colocar todo a nuestro gusto en un plato hondo y aliñar. Es preferible no poner sal o poner poca, ya que el queso Feta es bastante salado. Añadimos las aceitunas, ponemos el queso encima y espolvoreamos el conjunto con orégano. Por último, echamos un chorrito de aceite sobre el queso y servimos la ensalada. Podemos acompañarla de un trozo de pan tostado de buena calidad, que regaremos también con un poquito de aceite. ¡Y a disfrutar!

Empieza un nuevo ciclo

Publicado el10/03/2016 en Salud

DSC_0078 (1)Como de costumbre, el pasado fin de semana salimos a andar por la montaña. El sol y las nubes alternaban en el cielo, el viento era frío. Los restos de la nieve que había caído en los últimos días, se derretían a toda velocidad y formaban un riachuelo que corría por el mismo camino por donde íbamos nosotros. El frío externo y el calor interno generado por la marcha nos daban sensación de plenitud. Éramos un todo con la Naturaleza, nos sentíamos completos.

Seguimos nuestro camino entre retazos de nieve y arbustos que, con un goteo incesante, empapaban la tierra y llegaban a formar lagunillas que, a su vez, dejaban escapar hilos de agua que formaban arroyos diminutos.

Todo estaba fresco y limpio. El campo se erguía con orgullo, rejuvenecido.

¡La primavera ha llegado y el esplendor de la Naturaleza nos revela que comienza un nuevo ciclo!

Libérese del dolor de espalda

Publicado el27/02/2016 en Salud

DSC_0074La mayor parte de los adultos padecen dolor de espalda en algún momento de su vida.

Durante un tiempo se pensó que la principal causa del dolor de espalda eran los discos herniados, pero se ha demostrado que muchos adultos de mediana edad sufren de cierta degeneración en los discos de la columna vertebral, o tienen un disco herniado, sin que ellos lleguen a saberlo, porque no les produce dolor alguno.

Por supuesto, ante un dolor de espalda agudo o constante, lo indicado es ir al médico para ver qué lo origina y cómo podemos tratarlo.

Las causas del dolor de espalda son múltiples: La tensión muscular debida a una mala postura, al trabajo extenuante o al ejercicio mal orientado, es una de ellas. Otras, los tacones altos en las mujeres, los zapatos inadecuados, levantar pesos sin flexionar rodillas y caderas, un colchón demasiado blando o deformado…y, por supuesto, alteraciones de la salud como la deficiencia de calcio y otras.

Hoy en día, muchos expertos creen que el dolor de espalda se relaciona con la falta de oxígeno en los músculos: si el oxígeno es insuficiente, los productos de desecho se acumulan en las células, tendones y ligamentos, obstaculizando la transmisión de los impulsos nerviosos a los músculos y otras estructuras.

El factor psicológico es importante en los casos de dolor de espalda: parece ser que el miedo continuado, la frustración, etc., acaban por encontrar una forma de “liberación” a través del Sistema nervioso autonómico, que reduce la circulación de la sangre en los vasos sanguíneos de los músculos de la espalda, produciendo dolor.

En cualquier caso, si las personas que leen este artículo sufren de dolor de espalda y no tienen claro a qué se debe, pueden encontrar alivio a su problema en el libro del doctor John E. Sarno Libérese del dolor de espalda. El doctor Sarno es un especialista en problemas de espalda. Después de muchos años de trabajo y exploración, ahora trata a sus pacientes simplemente hablando con ellos y escuchándolos, y parece ser que con mucho éxito. Consultad su libro, es sorprendente y puede abriros a horizontes insospechados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Holístico: Físico, mental, espiritual

Publicado el21/02/2016 en Salud

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Con frecuencia oímos que la palabra “holístico” se refiere a la persona en su totalidad: física, mental y espiritual. Pero, ¿entendemos bien el concepto? A mi me gusta cómo lo explica Anne Hunt en su libro Making Joint Decisions.

Imaginemos nuestra vida como una película que está siendo proyectada e una pantalla. Pues bien, la luz que emite el proyector a lo largo de todo el film es el espíritu, la fuerza vital que no se agota. Cada escena de la película es un pensamiento. Y lo que vemos en la pantalla es el resultado físico.

Todos sabemos que nuestra forma de pensar condiciona nuestra vida. Hay hechos objetivos que no podemos cambiar, pero siempre podremos cambiar nuestra manera de enfrentarnos a ellos, nuestros pensamientos. La luz, o fuerza de la vida, es constante, ahora bien, que podamos conectar con ella depende del tipo y la claridad de nuestros pensamientos.

Nuestras facultades mentales son las mediadoras entre nuestro ser físico y el espiritual. ¿Cómo cuidar de nuestras mentes? Hay muchas maneras: un paseo en la Naturaleza, un sueño reparador, la meditación, la lectura inspiradora, la relajación…todas ellas son formas de cuidar nuestra mente para que la fuerza vital, el espíritu, pueda filtrarse a través de nuestros pensamientos y proyectarse en la realidad física.