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La «histeria» de Ana Ozores

Publicado el 31/08/2015 en Salud

la-regenta-oviedoRetomamos nuestros artículos después del verano con una reflexión sobre la naturaleza de la enfermedad.

Nos ha dado pie a ello un programa de TV en el que un psicólogo de la Universidad de Oviedo analizaba el significado de la supuesta histeria padecida por Ana Ozores, la protagonista de una de las mejores novelas del siglo XIX, La Regenta.

Su autor_  Leopoldo Alas, “Clarín”_ sitúa los hechos en la triste y aburrida ciudad de Vetusta (Oviedo). El clima es húmedo y la luz escasa durante muchos meses del año, aunque lo que más pesa sobre el alma de la joven Ana, casada con el Regente de Vetusta, es la incomprensión de su marido y el ambiente asfixiante de una sociedad hipócrita e inmovilista. Como una planta que no puede crecer con libertad, Ana se debate entre frecuentes crisis “de nervios”, un padecimiento que la ciencia médica de la época diagnosticaba como “histeria”.

Y aquí viene la interpretación del psicólogo actual al que nos referíamos al principio de este artículo. Según él, las crisis de Ana Ozores hoy no se llamarían “histeria”, sino “depresión” o “trastorno bipolar”. Y sin embargo, según él, serían una y la misma cosa, serían los problemas de la vida, la vida misma en las circunstancias de cada cual, algo que, en palabras de nuestro psicólogo, “no se cura con medicinas”. La ciencia, en cada momento, designa con unos u otros términos la reacción de los seres humanos ante las dificultades con que tienen que enfrentarse, pero la realidad sigue siendo la misma.

Y este es el motivo de nuestra reflexión: ¿cuántas veces no hay detrás de una “enfermedad” _ llámese esta depresión, inflamación en las articulaciones, un dolor de cabeza persistente, crisis nerviosas,  un trastorno digestivo, etc., _, cuántas veces no hay detrás de estas alteraciones una insatisfacción, una frustración, una tristeza profunda, en una palabra, lo que podríamos llamar “los problemas de la vida”? Y si eso es así, ¿no sería beneficioso para el “enfermo”, o los que se ocupan de él, investigar las causas ocultas del trastorno y tratar de ponerles remedio? Una conversación, un cambio de conducta, una nueva actividad…pueden ser más efectivos en estos casos que cualquier otro remedio.

 

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