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Las articulaciones: un cruce de caminos

Publicado el 20/06/2015 en Salud

circulacion-en-rotondas1Son tan importantes nuestras articulaciones que en Medicina China se las llama “encrucijadas de energía”. En la misma línea, ya en nuestros días, Ken Ditchwald (Bodymind) dice  que las articulaciones son “un cruce de caminos psicosomáticos”.

Ambas denominaciones sugieren que una articulación (el codo, la rodilla, las vértebras…), además del punto de unión de dos huesos, es un  lugar de encuentro de diversas corrientes energéticas, un espacio en el que confluyen la psique y el cuerpo.

Pensemos, por ejemplo, en la articulación de la rodilla, que es el resultado de la unión del fémur y la tibia. Tendones y ligamentos, cartílagos y el líquido sinovial, hacen posible la articulación y la refuerzan, al tiempo que evitan el roce entre los huesos y los lubrican. Un mecanismo perfecto, sin duda, pero también frágil.

¿Qué es lo que hace valiosas nuestras articulaciones, al tiempo que delicadas? Bueno, por una parte, son ellas las que permiten que nuestros  huesos se muevan (el codo que, al flexionarse, hace que llevemos los alimentos del plato a la boca; las vértebras cervicales que, al rotar, nos permiten ver qué hay a izquierda y derecha de nuestro cuerpo, etc.) Nuestro esqueleto no es rígido, sino articulado, y eso nos da movilidad. Pero, al mismo tiempo, asegurar la buena circulación del tráfico en esas “encrucijadas energéticas” o “caminos psicosomáticos” (algo así como mantener la agilidad y flexibilidad de la infancia y juventud) requiere una atención especial: nuestra alimentación ha de ser limpia y rica en nutrientes. De lo contrario, el flujo de sangre es pobre y los residuos se acumulan en las articulaciones, que se inflaman y deforman (artritis, artrosis). Además, debemos mantener un equilibrio entre el ejercicio (trabajo físico, deportes) y el reposo: hemos de ejercitar nuestros huesos si queremos que se mantengan en buen uso, pero “machacarse”, como se oye con frecuencia en los gimnasios, no puede tener buenas consecuencias, así como tampoco es recomendable estar sentado la mayor parte del día para luego desplazarse en automóvil. Por último, y como siempre, nuestra actitud ante la vida condiciona también la salud de nuestras articulaciones: las emociones “ácidas” y los estados de ánimo negativos, como los deshechos de una mala alimentación, se depositan en ellas y las destruyen.

En una palabra, comer sanamente, ejercitarse moderadamente y manejar sabiamente las emociones son tres pasos esenciales para mantener, o recuperar, la salud de nuestras articulaciones.  

 

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